«El Pollo cantó»: El testimonio de Hugo Carvajal que incrimina a Maduro y Cabello ante la CPI
El hombre que guardaba los secretos del régimen
Hugo Armando Carvajal Barrios, conocido como «El Pollo», no es un testigo cualquiera. Durante más de siete años fue el jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), el organismo que blindaba al chavismo contra sus enemigos internos y externos . Fue la sombra que vigilaba tanto a aliados como a adversarios, el hombre práctico que manejaba las reuniones y operaciones del Cartel de los Soles .
Hoy, desde una prisión federal en Brooklyn, ese mismo hombre se ha convertido en la pesadilla judicial de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. La filtración de su testimonio ante la Corte Penal Internacional (CPI), revelada por el periodista David Placer y difundida masivamente este 18 de febrero de 2026, ha sacudido los cimientos del caso Venezuela en La Haya .
Lo que hace tan valiosa esta declaración es la posición privilegiada que ocupó Carvajal. Como él mismo explicó a la fiscalía de la CPI, conoció «desde una posición privilegiada sobre la política tras bastidores del régimen venezolano» . No es un testigo lejano ni una víctima que observó los hechos desde la acera de enfrente. Es un general que estuvo en la sala de máquinas del poder cuando se tomaron las decisiones más oscuras.
Los audios corresponden al testimonio que Carvajal rindió ante la fiscalía de la CPI cuando aún se encontraba detenido preventivamente en España, antes de su extradición a Estados Unidos . En aquel momento, la Corte le había enviado un cuestionario para colaborar con el Caso Venezuela I, que investiga presuntos crímenes de lesa humanidad durante la administración chavista.
La doble estructura de represión
Uno de los aspectos más reveladores del testimonio es la descripción de lo que Carvajal denomina la «doble estructura» de control social implementada por el chavismo para sofocar cualquier atisbo de disidencia .
El primer nivel era el «control formal». Este utilizaba los organismos oficialmente destinados por ley a atender el orden público: la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y, en caso necesario, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) . Sin embargo, el exjefe de inteligencia fue tajante al aclarar que, aunque existía una oficina formal para estos asuntos, «quien decide todo es Nicolás Maduro» .
El entonces presidente mantenía comunicación directa tanto con la PNB como con la GNB para redireccionar las acciones de orden público, asegurándose de que la respuesta fuera siempre contundente. «Más aún, en términos prácticos la estrategia en esa materia de orden público la decidió Maduro desde que llegó al poder y comunicó al ministro, públicamente, que cualquier protesta debía ser reprimida», declaró Carvajal .
«Basado en mi experiencia de más de siete años dirigiendo la Inteligencia y Contrainteligencia militar venezolana, puedo dar testimonio de que ningún ministro se atrevería jamás a provocar muertes en manifestaciones, ni siquiera accidentales, sin que el presidente haya dado la orden», afirmó el exgeneral .
El segundo nivel, y quizás el más sombrío, es el que Carvajal denominó «control informal». Este operaba «al margen de la ley» y era ejecutado por «organizaciones criminales paraestatales o paramilitares» . Se refiere a los conocidos «colectivos» armados, grupos coordinados desde el poder para infiltrar manifestaciones, sembrar el terror y ejecutar la violencia más explícita mientras el Estado mantenía las manos aparentemente limpias.
Carvajal explicó que Maduro creó «muchas formas ilegales para neutralizar protestas» que pueden resumirse en dos grandes grupos: el uso irregular de cuerpos de inteligencia y seguridad como el Sebin, la Dgcim, el Conas y las FAES, y el uso de colectivos armados coordinados por distintos operadores políticos .
La frase que se convirtió en sentencia de muerte
Uno de los momentos más escalofriantes de la declaración es cuando Carvajal contextualiza una frase que los venezolanos escucharon en cadena nacional pero cuyo verdadero significado solo conocían los altos mandos.
«Habría que recordar la frase ‘candelita que se prende, candelita que se apaga’. Eso representa una orden directa para, sin mediar palabras, arremeter violentamente contra cualquier protesta», confesó el exjefe de inteligencia .
Lo que para la audiencia podía sonar a una metáfora vulgar, dentro de la estructura de seguridad se interpretaba como una autorización explícita para usar la fuerza letal. Carvajal explicó que Maduro necesitaba «demostrar que su poder y fuerza están por encima de cualquier intento político o civil para resolver reclamos de la sociedad, sin importar las consecuencias» .
Por eso las protestas de 2014 y 2017 no solo fueron controladas sino sofocadas y acabadas sin que importara la vida de las personas. El objetivo era claro: mantener a Maduro en el poder a cualquier costo, utilizando la represión violenta, la persecución de líderes políticos y forzando a la gente a migrar .
Los nombres detrás de la masacre
Cuando la CPI le pidió que señalara a las personas responsables o con mayor participación en los crímenes, Carvajal proporcionó una lista completa que lee como un quién es quién del chavismo en su etapa más dura .
Señaló a Nicolás Maduro, Tareck El Aissami, Néstor Reverol, Justo Noguera Pietri, Antonio Benavides Torres, Sergio Rivero Marcano, Gustavo González López e Iván Hernández Dala . Como integrantes del «comando antigolpe», una estructura paralela que coordinaba las acciones contra la oposición, señaló a Diosdado Cabello, Pedro Carreño y Freddy Bernal .
También mencionó a los comandantes de la Policía Nacional Bolivariana de los años 2014 y 2017, aunque indicó no recordar sus nombres en ese momento.
Uno de los señalamientos más graves involucra a Néstor Reverol. Según Carvajal, Reverol, para garantizar el control de daños, «ordena al director del Cicpc que realice experticias técnicas y criminalísticas para inculpar a los manifestantes y sus dirigentes, exonerando de responsabilidad a los organismos del orden público y, en consecuencia, a él mismo» .
Esta práctica permitía que la narrativa oficial presentara a los manifestantes como responsables de su propia muerte, mientras los cuerpos de seguridad quedaban exonerados y la cadena de mando intacta. Era el mecanismo perfecto de impunidad.
Las órdenes verbales: el método para no dejar rastros
Un aspecto crucial que Carvajal explicó a la fiscalía es la metodología utilizada por el régimen para evitar dejar rastros documentales de las órdenes ilegales.
«Debo hacer de su conocimiento que toda orden ilegal dada dentro del régimen nunca se daría por escrito. Son órdenes verbales directas», afirmó el exgeneral .
Por ello, su testimonio adquiere un valor incalculable: «La única manera de demostrar cosas, como el previo y pleno conocimiento de perpetrar ataques a la población en clara política de Estado, sería a través de testimonios a los que pueda tener acceso esta fiscalía» .
Esta declaración es clave para la CPI porque explica por qué durante años resultó tan difícil encontrar pruebas documentales que vincularan directamente a la cúpula con las órdenes de represión. El sistema estaba diseñado precisamente para eso: para que nunca quedara un papel firmado, una orden escrita, una prueba tangible.
El exjefe de Inteligencia subrayó que tales políticas constituyen un «ataque generalizado y sistemático contra la población civil venezolana por motivos políticos» . Y lo dijo con la autoridad de quien estuvo allí: «Pude conocer desde una posición privilegiada sobre la política tras bastidores del régimen venezolano» .
El escenario inédito: acusador y acusados bajo el mismo techo
La revelación de este testimonio se produce en un escenario judicial sin precedentes. Tanto Carvajal como Maduro y su círculo más cercano se encuentran bajo custodia federal en Estados Unidos, en el mismo centro penitenciario de Brooklyn .
El depuesto dictador y su esposa Cilia Flores fueron capturados en Caracas el pasado 3 de enero en un operativo de fuerzas especiales estadounidenses . Su próxima cita ante el juez Alvin Hellerstein será el 26 de marzo .
El exjefe de inteligencia enfrenta su propio proceso en la Corte del Distrito Sur de Nueva York por cargos de narcotráfico y financiación de grupos terroristas . En junio de 2025, Carvajal se declaró culpable de cargos que implican cadena perpetua, y desde entonces ha mostrado una total disposición a cooperar con la justicia .
Expertos comparan su situación con la del mafioso Sammy «The Bull» Gravano, cuya colaboración fue clave para derribar a la familia Gambino . Un exagente supervisor de la DEA, Jack Kelly, señaló que «el testimonio de Carvajal contra Maduro sería igualmente devastador» . En este caso, «El Pollo» no es un testigo presencial menor, es el hombre que desde la inteligencia militar conoció y ejecutó las órdenes durante años.
La carta a Trump: «el régimen se convirtió en una organización criminal»
Como parte de su estrategia de cooperación, Carvajal también envió una misiva al presidente Donald Trump en diciembre de 2025 . En ella denunció la infiltración de espías chavistas en Estados Unidos y describió al aparato chavista como una «organización criminal» dirigida por Maduro y Cabello.
«Fui testigo personal de cómo el gobierno de Hugo Chávez se convirtió en una organización criminal que ahora está dirigida por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros altos funcionarios del régimen», escribió Carvajal .
En la carta, el exgeneral aseguró que el objetivo de esta organización, conocida como el Cartel de los Soles, era «usar las drogas como un arma contra Estados Unidos» . Afirmó que el régimen coordinaba envíos masivos de cocaína en alianza con guerrillas colombianas, operadores cubanos y el grupo Hezbolá .
«Las drogas que llegaban a sus ciudades a través de nuevas rutas no eran accidentes de corrupción ni solo trabajo de traficantes independientes; eran políticas deliberadas coordinadas por el régimen venezolano contra Estados Unidos», agregó .
Las motivaciones de Carvajal: deber patriótico y beneficio procesal
El propio Carvajal justifica su delación alegando un «deber con el pueblo venezolano». En su declaración ante la CPI, insistió en que decidió romper con el chavismo precisamente por las «atrocidades y violaciones de derechos humanos» que presenció .
«Quisiera dejar claro que, como ciudadano general de la República y diputado de la legítima Asamblea Nacional (2015), me debo al pueblo y, en honor a esa población, retiré mi apoyo al gobierno, fundamentalmente por todas las atrocidades cometidas y la violación de los derechos humanos», declaró .
El punto de quiebre ocurrió en febrero de 2019, cuando Carvajal publicó un video desconociendo a Nicolás Maduro y reconociendo a Juan Guaidó como presidente interino . Llamó a la Fuerza Armada a rebelarse, argumentando que el país estaba en una situación insostenible. Poco después huyó a España, iniciando el proceso legal que culminaría con su extradición a Estados Unidos.
No obstante, analistas señalan que estas declaraciones también buscan beneficios procesales en su causa en Nueva York . El propio Carvajal reconoce sus limitaciones: «Lamentablemente, me encuentro en una situación personal de persecución política que no me permite prestar una colaboración como se lo merece esa comisión» .
El valor probatorio para la CPI
La filtración de estas grabaciones llega en un momento crucial para la investigación de la Corte Penal Internacional. Víctimas y organizaciones de derechos humanos han intensificado las exigencias para que la Corte avance con rapidez en el caso Venezuela .
Para las organizaciones de derechos humanos, el testimonio de Carvajal refuerza la narrativa de que existió una política de Estado de persecución y violencia sistemática contra la población civil. Demuestra la «planificación y sistematicidad» de los ataques, un requisito fundamental para que la CPI pueda emitir acusaciones formales .
El exjefe de inteligencia fue tajante al calificar las políticas del chavismo. Se trató de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil venezolana por motivos políticos, con un solo objetivo: que Maduro se quedara en el poder a cualquier costo .
La estrategia, según Carvajal, incluía poner al pueblo bajo sumisión con fraudes electorales, uso de la fuerza con el control de las protestas, forzando a la gente a migrar y persiguiendo a líderes políticos hasta lograr su encarcelación, su exilio, la sumisión a su proyecto político o su eliminación física .
El valor histórico de una confesión desde las entrañas del poder
La declaración de Hugo Carvajal ante la Corte Penal Internacional representa un hito en la búsqueda de justicia para las víctimas de la represión en Venezuela. Por primera vez, alguien que ocupó una posición de máxima responsabilidad dentro del aparato de inteligencia del chavismo ha decidido hablar y señalar, con nombres y apellidos, a los responsables.
Su testimonio no solo describe la maquinaria represiva, sino que explica el modus operandi diseñado para garantizar la impunidad: órdenes verbales, manipulación de experticias criminalísticas para inculpar a las víctimas, y el uso de grupos paramilitares para ejecutar la violencia más sucia mientras el Estado mantenía las manos aparentemente limpias.
En un escenario inédito donde acusador y acusados comparten reclusión en el mismo centro penitenciario de Brooklyn, las palabras del «Pollo» Carvajal resuenan con la fuerza de quien conoció los secretos mejor guardados del poder que ayudó a construir.
Como él mismo lo expresó ante la CPI: «Me debo al pueblo y, en honor a esa población, retiré mi apoyo al gobierno, fundamentalmente por todas las atrocidades cometidas y la violación de los derechos humanos» .
La justicia internacional tiene ahora en sus manos la responsabilidad de transformar esas palabras en acciones concretas para las víctimas que durante casi una década han esperado justicia. El Pollo cantó, y su canto podría ser el epitafio judicial de la cúpula que él mismo ayudó a sostener durante años.
