Las abejas podrían ser el futuro de la fabricación de chips
La naturaleza es muy sabia y responde a millones de años de evolución, perfeccionando la eficiencia de diferentes comunidades de animales, como las colmenas de las abejas.
En su caso, con geometrías que han fascinado a lo largo de la historia a muchos ingenieros que han estudiado cómo se comportan las abejas para construir entornos y sociedades tan bien estructuradas.
Es algo que entendió muy bien también el mundo de la arquitectura, como Gaudí con su forma de pavimentar, que aprovechaba la estructura hexagonal de los panales, ya que le hexágono es la forma geométrica que mejor aprovecha el espacio.
Es decir, que el propio Gaudí basó su arquitectura en algo que ya había sido inventado por las abejas para sus colmenas, dejando estructuras con un diseño que, aparte de ser hipnotizantes, buscan la eficiencia.
En el mundo de la informática, si observas los dispositivos que puedas tener alrededor, notarás que las formas más usadas son los círculos o las rectas, un elemento que puede cambiar en el futuro.
Por ejemplo, en el mundo de los procesadores, en los que aprovechar el espacio al máximo es vital para conseguir mayor potencia de computación en un tamaño que no implique construir grandes ordenadores.
Por qué el hexágono podría cambiar los chips
Si recuerdas el lanzamiento del telescopio James Webb de la NASA y te fijas en su estructura, verás este tipo de geometría en sus espejos, ya que en el espacio exterior las dimensiones son un punto fundamental.
Esto se debe a que el hexágono ofrece mejor respuesta a la presión, un elemento que también utilizan las tortugas en sus caparazones, para ofrecer un plus de resistencia ante posibles golpes o caídas.
Desafortunadamente, la industria de los chips tiene grandes retos por delante para introducir el hexágono y aprovechar el espacio al máximo, debido al material usado, el silicio, además de los propios procesos de fabricación.
El silicio que se usa a día de hoy en los procesadores tiene una estructura cúbica, con lo cual los electrones no permiten emitir luz, y la comunicación entre fotones es mucho más rápida que con electrones.
No obstante, ya existen estudios, como uno publicado en Nature de la Universidad de Eindhoven, que logró que los átomos de silicio y germanio se organizaran en una red cristalina hexagonal, con la posibilidad de emitir luz.
En definitiva, esto no solo sería alcanzar la eficiencia geométrica gracias a las formas de la naturaleza ya vistas, como las abejas, sino también lograr que las máquinas fueran aún más veloces.
Todo ello debido a que la geometría no solo cambia la forma visual o el acercamiento entre componentes, sino que también tiene sus consecuencias positivas en la forma de actuar de los materiales.
