Dario Amodei, CEO de Anthropic, carga contra el creador de ChatGPT y OpenAI: "Sam Altman se presenta como pacificador, pero su narrativa no es cierta"
La grandes compañías de inteligencia artificial del mundo ya no solo compiten o rivalizan en lo que a modelos de lenguaje y herramientas de IA se refiere. La situación está bastante tensa en Silicon Valley por otros motivos.
Dario Amodei, el CEO de Anthropic, ha decidido romper su silencio con respecto a un tema muy controvertido. En un correo interno que se ha filtrado a la prensa, Amodei carga contra Sam Altman, CEO de OpenAI y creador de ChatGPT, acusándolo de montar un auténtico «teatro de la seguridad» para ocultar acuerdos con el Pentágono.
Según Amodei, lo que está vendiendo OpenAI es, básicamente, una mentira. Mientras Altman se pasea por los medios como el gran pacificador que sabe negociar con el Gobierno sin poner en riesgo a la humanidad, desde Anthropic aseguran que la realidad es más oscura.
La diferencia entre ambas empresas ha quedado clara: una dijo «no» a las peticiones militares para proteger a los usuarios, mientras que la otra habría firmado el cheque sin plantearse absolutamente nada.
Dario Amodei dicta sentencia contra Sam Altman y sus verdaderas inteciones con la IA
Para entender el contexto, comentar que hace ya unos días, el Departamento de Defensa llamó a la puerta de Anthropic. Querían acceso total y sin restricciones a su tecnología. Anthropic, que ya tenía un contrato de 200 millones de dólares con ellos, se plantó.
Pusieron dos líneas rojas innegociables: su inteligencia artificial no se usaría para vigilancia masiva ni para gestionar armamento autónomo. Como el Pentágono no quiso firmar esas cláusulas, el trato se rompió.
Y aquí es donde entra en escena Sam Altman. Al ver que Anthropic se retiraba, OpenAI aceptó el trato. Lo que ha provocado todo este revuelo es que Sam Altman ha intentado vender este movimiento como un éxito diplomático, asegurando que su contrato incluye las mismas protecciones que pedía Anthropic.
Sin embargo, Amodei califica las palabras de Altman como «mentiras directas» y asegura que lo único que le importa a OpenAI es tener contentos a sus inversores y empdos, pasando por alto todos los problemas que se podrían generar.
«La razón principal por la que OpenAI aceptó el acuerdo del Departamento de Defensa y nosotros no es que a ellos les importaba apaciguar a los empdos, y a nosotros nos importaba prevenir abusos», comenta Amodei.
Lo más llamativo es que, por una vez, la población parece estar dándole la razón a Amodei y, tras anunciarse el acuerdo de OpenAI con Defensa, las desinstalaciones de ChatGPT se dispararon un 295%.
En algunos de estos casos, la comunidad ha valorado otras opciones como, precisamente, Claude de Anthropic, aunque también se ha destacado el buen rendimiento de Gemini Pro.
Y es que, el gran miedo es la vigilancia. Si una IA tiene la capacidad de procesar millones de datos en segundos, el riesgo de que se use para espiar a los ciudadanos es muy alto. Anthropic exigió garantías de que esto no ocurriría, y al no recibirlas, se fue. OpenAI, por el contrario, confía en la palabra del Departamento de Defensa de que no tienen planes para ese uso.
Pero como bien dicen los expertos, confiar en la buena voluntad de un departamente militar cuando se trata de poder tecnológico y cuando la situaicón actual del mundo no es precisamente muy pacífica, es bastante poco creíble e ingenuo.
