Los centros de datos de la IA se han convertido en un problema enorme, así que ya hay un país que ha decidido ponerlos… ¡en farolas!

Los centros de datos de la IA se han convertido en un problema enorme, así que ya hay un país que ha decidido ponerlos… ¡en farolas!

Los centros de datos de la IA tienen un problema: nadie los quiere cerca. Por ruidosos, contaminantes, feos o lo que sea. Muchas compañías se están encontrando con dificultades para poder construirlos. Tanto, que incluso algunos ya piensan en llevarlos al espacio o al fondo del mar. Solo que estos planes son más sencillos de imaginar que de convertir en realidad. 

Así que no faltan quienes siguen afinando un poco más el ingenio. Por ejemplo, Nigeria. El país africano ha llevado a cabo una iniciativa que no ha tardado en volverse viral, quizá por ser sorprendente y a la vez sumamente práctica: convertir los centros de datos de la IA en farolas. O las farolas en centros de datos de la IA. En este caso el orden de los factores tampoco afecta al producto.

Nigeria convierte los centros de datos de la IA en farolas

Irán amenaza con destruir los centros de datos de Oriente Medio

La inteligencia artificial está por todas partes. Desde los típicos chatbots como ChatGPT, Claude y similares, a herramientas de todo tipo. Pero nada de eso es gratis. Para que la IA funcione hace falta crear enormes centros de datos que, por lo general, suponen un engorro. Cada vez que una gran compañía se propone levantar uno, surgen polémicas, protestas y de todo.

Algunos expertos incluso han pensado en llevar estos lugares al espacio. Pero no parece una solución demasiado realista. La teoría dice que así no ocuparían espacio en la Tierra, y además podrían aprovecharse de la energía solar sin límites. Pero a nivel práctico, son proyectos carísimos, extremadamente complejos, y no es del todo seguro que terminaran por funcionar bien.

Nigeria, en cambio, ha decidido algo completamente distinto. ¿Y si en lugar de hacer un centro de datos gigantesco que llevaran miles de puntos más pequeños? De esta forma cualquier ciudad podría alojarlos. El país, de hecho, ya está desplegando decenas de miles de farolas solares e inteligentes. Estas cumplirán con su función principal: iluminar las calles de noche. Pero también con muchas más.

Tal y como reflejan medios especializados, estos objetos también incorporan capacidad de computación. ¿Qué quiere decir esto exactamente? Pues que además de funcionar con energía solar, pueden operar como una red de micro centros de datos. La idea es que se conviertan en una infraestructura distribuida capaz de soportar aplicaciones de inteligencia artificial sin depender de grandes instalaciones centralizadas.

El triunfo de lo sencillo

Más allá de lo práctico que resulta convertir las farolas en centros de IA, los expertos hablan de otras ventajas. Sin ir más lejos, el reducir la distancia entre el origen de la IA y el usuario final. Las farolas están entre la gente, por lo que la latencia se supone que es menor. Sobre todo si la alternativa es llevarse los centros de datos de IA al espacio, el océano o sitios inhóspitos.

¿Es posible que, de esta forma, el futuro de la IA esté realmente en las calles? Es difícil saberlo. Sin embargo, de ser así, se estaría dando un gran paso en lo que muchos señalan que sucederá de una forma u otra: la creación de ciudades inteligentes. O lo que es lo mismo, profundamente tecnológicas.

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